EN EL DOCUMENTAL QUE LE BLANQUEA

Josu Ternera a su amigo Évole: «Los guardias civiles sabían que se exponían a morir por la patria»

Ver vídeo
Paula Benito
  • Paula Benito
  • Portadista y redactora de información de última hora. Escribo sobre política, internacional y sociedad. Antes, en La Sexta. Contacto: paula.benito@okdiario.

El que fuese número uno de ETA en una de las etapas más sangrientas de la banda, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea​​ alias Josu Ternera, protagoniza el documental de Jordi Évole que se ha estrenado en el Festival de San Sebastián y en el que se blanquea su figura. La película, que repasa algunos de los atentados más sanguinarios en los que este terrorista dejó su huella, habla también de los atentados contra guardias civiles. Ternera se mofa de ellos y justifica sus asesinatos asegurando que «ya se sabe cuál era su función, era salvar la patria, todo por la patria».

Durante la entrevista que se incluye en el metraje, Ternera justifica estos asesinatos argumentando que el de guardia civil «es un trabajo voluntario» y los agentes «pueden ser objetivo de la organización», como el resto de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. «ETA actúa en consecuencia con el análisis político que ellos hacen», agrega al respecto.

En el mismo film, que podrá verse en Netflix, asegura que «el propósito de ETA en absoluto era hacer terrorismo, sino provocar daños», y habla de «error de cálculo o de apreciación», al referirse al atentado de Hipercor, en el que ETA mató a 21 personas e hirió a otras 45.

Según Ternera, la culpa de este brutal atentado la tuvo el Gobierno de Felipe González: «ETA le dio confianza a un Gobierno, un Estado, cuya función es la de proteger a sus ciudadanos y dando dos avisos para que se desalojase, no lo desalojaron, hasta tal punto que el Estado fue condenado subsidiariamente por eso, porque su función es la de proteger a la sociedad».

Cabe recordar que unos años antes, ETA y el Gobierno socialista habían intentado alcanzar una tregua en las llamadas conversaciones de Argel. Una negociación que fracasó, entre otras cosas, por la negativa de Ternera -entonces número 2 de la banda- a acabar con la violencia. Veinte años más tarde, Ternera sería el interlocutor principal de ETA con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en las conversaciones para la tregua que se iniciaron en Ginebra (Suiza).

«Era necesario»

Preguntado por los empresarios a los que mataban tras chantajearles para que les pagaran el llamado impuesto revolucionario, Ternera manifiesta que «es consecuencia del conflicto porque era necesario para el funcionamiento de la lucha del movimiento independentista». Mientras que sobre el secuestro de Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco dice que «la información que tenía era muy reducida» y habla de «error político y humano con consecuencias irreversibles».

Además, el dirigente de ETA habla del asesinato de la también etarra Dolores González Catarain, más conocida como Yoyes, a la que la banda acusó de traición. En este sentido, dice que la banda «nunca ha matado porque no se compartían sus ideas, sino que pensó que era necesario cortar esa especie de cáncer».

Blanqueamiento a Ternera

Durante la entrevista que le blanquea, Ternera también trata de desvincularse de masacres como la de la casa cuartel de Zaragoza, pese a que la Fiscalía de la Audiencia Nacional le reclama 2.354 años de prisión por el atentado que dejó 11 víctimas, incluidos cinco niñas, familiares de unos guardias civiles a los que rebaja a la categoría de «voluntarios» dispuestos a darlo todo por la patria.

Además, Évole le permite valorar sus 50 años de trayectoria hablando de «aciertos y errores» y refiriéndose a él mismo como un militante «en la lucha del pueblo vasco». «Encaminamos la solución negociada para superar el conflicto», agrega al respecto.

Al final del documental, indica que en los últimos años aumentó su desapego hacia la «espiral represiva» y la «insensibilidad», aunque de nuevo subrayando que hubo «falta de empatía de ambos lados, recíproca» y que, ante esta situación, su objetivo fue apostar por la «resolución del conflicto».

Preguntado por qué sintió al participar en el comunicado del fin de ETA, responde que no fue «ni victoria ni fracaso; sino un paso que había que dar». Según él, los atentados tendrían que haber acabado antes, en 2005, y concede que pudo haber hecho «mucho más» para frenar lo que califica como «rueda loca o espiral de violencia».

Lo último en España

Últimas noticias